Oscuridad

oscuridad


 I.
El inicio de la investigación

¿Alguna vez se preguntaron cómo empiezan las historias?

Esta historia empieza cuando estoy parado sobre la vereda, frente a una vieja casa del barrio.

Me pregunto por qué el tiempo pasa pero algunas situaciones nunca cambian.

Aquí siempre existieron estos antros de explotación de mujeres. Y los grupos delictivos que tienen lazos con la trata de personas modifican sus ritmos de actividades a medida que los agentes federales se mueven.

Los vecinos, que  han vivido en estas calles durante años, crecieron observando a las dominicanas, paraguayas y argentinas que solo veían la luz del día para ir al mercado chino. Luego, volvían a esos caserones lujuriosos del Diablo que siempre lucen oscuros y desolados.

Estacioné mi moto a varios metros de distancia. Y –desde la vereda- ahora puedo notar la ventana de un cuarto del segundo piso. Iluminado por una luz roja. Cortinas blancas y la persiana de madera.

Mientras miro, pienso que las desaparecen para que sean tus putas.

Algunos minutos después, marco en el teléfono desde un viejo locutorio.

4896-4437.

-¿Hola?
-Buenas noches.
-¿Cómo estás, amor?
-Todo bien.
-…
-…
-Si…
-Te llamo por el volante que está en la calle.
-Sí. Estoy en Belgrano. ¿Te queda bien?
-Sí.
-Bueno…te cuento…la media hora sale $400 y la hora $700.
-Sí.
-¿Te doy la dirección?
-Dale…
-Vuelta de Obligado 2612.
-¿Estás vos sola o hay mujeres para elegir?
-Hay para elegir.


 II.
Oferta en las calles

Camino por las calles de Belgrano y veo que dos hombres con mal aspecto,  rengos, empapelan la avenida Cabildo con promociones de antros de explotación sexual.

Esos panfletos pegados en persianas, puertas y tachos de basura están allí todo el día. A toda hora.

Tras la sanción de la ley de trata de personas y luego de varios allanamientos realizados por la Justicia, los criminales dedicados a este delito permanecieron algunos años tomando precauciones especiales en la zona.

Pero la realidad indica que estos delincuentes nunca dejaron de llevar adelante sus delitos en Belgrano, pese a que fueron golpeados por las fuerzas federales en algunos casos. Así como también fueron protegidos por las fuerzas de seguridad en un público escándalo de corrupción.

Hoy, ante los ojos de los agentes de civil de la Policía de la Ciudad que recorren estas calles, la promoción de esclavas sexuales vuelve a decorar todas las persianas del barrio, a plena luz del día; durante la mañana, la tarde, la noche.

Nos piden que naturalicemos el sometimiento de esas mujeres que no pueden liberarse de los proxenetas, porque llevan el espíritu quebrado.

En cierto punto, siento que regresamos a la década pasada, cuando yo era un adolescente y podía observar cómo los delitos de trata y explotación todavía eran aceptados en gran parte de la Capital Federal.

Mientras tanto, durante aquellos años pasados, las mujeres de las provincias –junto a las dominicanas y paraguayas- eran ofrecidas en cabarets clandestinos y puntos de explotación de personas ubicados, por ejemplo, en las calles  Federico Lacroze, Teodoro García y José Hernández.


III.
Pensar en una denuncia periodística

Vuelta de Obligado 2612.

La noche de un día cualquiera. Espero que suceda algo diferente, que un patrullero frene a buscar su coima en la esquina del prostíbulo.

Me siento sobre el escalón de una puerta y enciendo un cigarro.

No sucede nada.

Una mujer de 20 años pasa fumando un porro mientras pasea al perro.

Termino el cigarro, y observo por primera vez una puerta ubicada sobre la calle Roosvelt. Exactamente a la vuelta del cabaret.

Luce sospechosa.

Intuyo que puede conectarse por dentro –como un viejo conventillo- con el antro que estoy investigando.

Franklin Roosvelt 2317.

Busco datos.

No hay sorpresas: esta segunda casa que luce sospechosa –a la vuelta del primer prostíbulo- también aparece vinculada con el teléfono impreso en los volantes de antros de explotación sexual: 4781-1752. 

Por teléfono, también aclaran que no hay una sola mujer sino que, por el contrario, hay “varias para elegir”.

¿Cuánto cuesta el alquiler de dos enormes caserones en Belgrano?

¿Quién puede pagar esa inversión para montar dos prostíbulos adonde se ofrecen mujeres como esclavas por hora?


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Volantes de oferta de los prostíbulos en Belgrano

IV.
Avenida Cabildo

Decido buscar datos acerca de un tercer número que se promociona por estos días en los volantes de oferta de prostíbulos de este barrio porteño.

4787-5136.

Corresponde a un departamento ubicado en la avenida Cabildo, puntualmente en la altura 2648. 

Llamó por teléfono y compruebo que allí también venden mujeres por hora.

¿Comprenden los lectores que en estos antros se quiebra la voluntad de mujeres vulnerables para ingresarlas en el sistema prostibulario? Al menos 500 personas habrían caído en redes de trata en los últimos dos años.

Meto la mano en el bolsillo de mi pantalón.  Allí tengo una lista con diez teléfonos de al menos seis antros de explotación de mujeres, todos ubicados –exclusivamente– en este barrio.

Subo a mi motocicleta y manejo hasta los monoblocks.

Al llegar, enciendo un cigarrillo en el estacionamiento y observo como el amanecer gana las calles.


V.
Clausuras

Durante mi adolescencia -en la década pasada- pude notar que los cabarets eran habilitados como bares. Algunos ni siquiera estaban habilitados. Funcionaban igual.

Estos sitios eran promovidos en la vía pública y naturalizados abiertamente. Los hombres concurrían a tomar cervezas como lo harían en un bar normal.

Pero estos antros contaban con habitaciones para concretar los “pases”, como le llaman en la jerga al sexo con dinero de por medio. Yo lo llamo violación encubierta.

Lo que puedo decir es que la trata de personas era un delito completamente extendido durante aquellos años en Recoleta, Palermo, Belgrano, Saavedra, Olivos. Con el tiempo y el trabajo de la Justicia, algunos de esos lugares fueron clausurados o allanados.

Sin embargo –mientras en algunos barrios los viejos prostíbulos de la mafia actualmente lucen derrumbados- en Belgrano este delito no ha cesado. Sino que se expande nuevamente.

Algunos antros de explotación de Belgrano atienden –sorprendentemente- con la faja de clausura pegada en la puerta.

¿Quién debe dar explicaciones?

Si la búsqueda de centros de explotación sexual sobre este barrio se extiende a directorios digitales, las posibilidades de contratar mujeres por hora se vuelven casi infinitas.

Pienso que las personas que estoy investigando, estas mafias, son complicadas.

¿Alguna vez se preguntaron cómo empiezan las historias?

Esta historia empieza cuando estoy parado sobre la vereda, frente a una vieja casa del barrio.


VI.
Riesgos

Observo el prostíbulo que tiene un acceso por la calle Vuelta de Obligado, y también –aparentemente- cuenta con un ingreso por la calle Roosvelt. También pienso en la posibilidad de que sean dos prostíbulos.

Una de las ventanas está un poco abierta, en el segundo piso. Son tres o cuatro habitaciones, solo en la planta superior.

La vieja cortina marchita y gris se mueve atrapada por una puerta de madera.

Un hombre nervioso estacionó enfrente y se incomoda por mi presencia.

Yo fumo en un banco de cemento muy bonito, que está ubicado en el acceso de un moderno edificio, frente al antro.

Miro hacia otro lado.

El hombre sigue nervioso.

Pienso en lo aburridas que pueden resultar las coberturas periodísticas.

Por seguridad, avisé a mi familia que investigo esta red de explotación. Ellos me han pedido que no ingrese a los domicilios con una cámara oculta, y por eso no lo haré.

Entonces, en esta primera etapa de investigación, prefiero recopilar más datos digitales.

¿Les sorprende que este antro de la calle Vuelta de Obligado, que albergaría dos prostíbulos, esté ubicado a muy pocos metros de una comisaría?


VII.
Foros digitales

No puedo evitar pensar que esta denuncia, al igual que otras, permanecerá prácticamente desoída. Sin embargo, aún siento la necesidad de narrar la historia y escribir una crónica.

La búsqueda de información sobre estos dos caserones sospechosos en la intersección de la calle Roosvelt y Vuelta de Obligado me lleva –tras un largo camino a través de diferentes publicaciones- hasta algunos relatos específicos de foros especializados en prostitución.

Para resumir: estos son portales digitales adonde los “clientes”/prostituyentes comparten sus comentarios sobre diferentes lugares. Narran experiencias. Entre los sitios descritos por esta audiencia aparecen algunos antros de explotación sexual.

¿Cuál es la diferencia entre una mujer que ejerce la prostitución en su departamento privado por su propia cuenta y las mujeres que son explotadas en antros junto a otras víctimas a cambio de ínfimas sumas de dinero?

Simple.

En el segundo caso, hay alguien que lucra con los cuerpos de las mujeres que son vendidas como esclavas sexuales.

No tardo mucho tiempo en confirmar que podría ser un grupo criminal.

Leo en la pantalla de la computadora, mientras bebo un café en un bar, y aparecen datos específicos.

A esta altura, las dudas se disipan. Hay certezas periodísticas:

1-En la calle Vuelta de Obligado funciona un prostíbulo adonde hay “mujeres para elegir”, según ellos mismos confirman en los llamados telefónicos.

2-Sobre la calle Roosvelt hay otro prostíbulo, que podría estar conectado con el primero. Y, aquí, el dato nuevo. Este segundo prostíbulo aparece extensamente reseñado en los foros especializados en prostitución.

Al respecto, un usuario del foro “EscortsXP” –por ejemplo- detalló en 2015: “Llegué a las nueve de la noche. De terror. Había solo una chica. Las demás dormían. El lugar es un tugurio”.  

Otro usuario –en un comentario de 2013- dijo acerca del antro de Roosvelt: “Había dos chicas disponibles. Ambas se presentaron a trabajar abrigadas, porque hacía frío en el lugar (SIC)”.

Un tercer prostituyente y usuario del foro–en 2010- explicó sobre este prostíbulo: “Atravesando un patrio llegamos a una habitación, adonde apenas entraba una cama individual. Ni una silla para apoyar la ropa, ni un tacho de basura. Nada”.

Actualmente, este lugar de explotación de personas sigue funcionando.

¿Por qué?


VIII.
Llamados

Levanto un panfleto de oferta sexual sobre la calle Mendoza. Siempre dentro del barrio de Belgrano.

Llamo desde un locutorio. 4781-5055.

Del otro lado, atiende una mujer peruana. Este sitio cuenta con tres líneas telefónicas y con una recepcionista.

-¿Hola?
-Hola. 
-Te cuento, amor. Estamos en la calle Vidal 2189. Único timbre. 
-¿Cuántas mujeres hay para elegir? 
-Hay varias chicas, amor. 


IX.
Vestigios

Salgo del locutorio y enciendo un cigarro Marlboro que compré suelto -por cinco pesos- en el kiosco de la esquina.

Miro los volantes que promocionan los prostíbulos.

Hay cientos.

En el piso, en las paredes. Alguien invirtió dinero en tantas promociones.

Sigo con la vista una larga hilera de panfletos pegados en un poste de luz. Mis ojos se posan por un minuto en el balcón de una casa. La ventana del baño esta tapiada con ladrillos. Mendoza 2478. 

Mientras yo desarrollaba esta investigación, allí funcionaba un prostíbulo. Puede que aún funcione. Puede que no.

El dato concreto que puedo confirmar sobre este antro es que operaba aún con la faja de clausura en su puerta, y que allí había al menos tres mujeres en situaciones de prostitución.

Este antro -a su vez- fue denunciado también en 2013 por la ONG Esclavitud Cero.


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Oferta digital de un antro ubicado en la calle Pedraza

X.
Zona difícil

El 20 de enero de 2017, la Justicia confirmó el procesamiento para tres suboficiales, un subcomisario y un comisario de la comisaría 51 por asociación ilícita y encubrimiento.

Los acusan de brindar protección a un prostíbulo ubicado en La Pampa 678, en el barrio porteño de Belgrano.

Un informe oficial del Ministerio Público Fiscal sobre este caso indica que los agentes habían decidido “evitar el inicio de investigaciones pese a las evidencias de que en dicho lugar se ofrecían servicios sexuales a cambio de dinero”.


XI.
Mapa


XII. 
¿Independencia?

Uno de estos antros de explotación sexual está ubicado en la intersección de las calles Pedraza y Ciudad de la Paz.

No pude obtener la dirección exacta porque las recepcionistas solo habilitan el timbre cuando el cliente/prostituyente está en la esquina del lugar, y listo para ingresar.

Sin embargo, pude comprobar que muchas de las mujeres que están en este antro son ofrecidas a través del sitio https://www.legalmentesexy.com/ y del teléfono 15-2728-9992, entre otros números.

Al realizar una búsqueda digital con estos datos, encuentro nuevamente un “cliente” que escribió una reseña sobre este antro en el foro “EscortsXP“, un sitio web adonde quienes asisten a los prostíbulos recomiendan mujeres y lugares. Allí, en julio de 2017, una persona escribió: Las mujeres en este lugar no son independientes“.

Según pude comprobar a través de un llamado telefónico, las tarifas para alquilar mujeres en este prostíbulo comienzan en $1100 pesos. De acuerdo a los datos recabados, al menos cuatro mujeres están en situación de prostitución en el antro.

Un segundo usuario del foro “EscortsXP” detalló en agosto de 2017: “Me dieron la dirección ‘posta’ cuando llegué a los alrededores del lugar”. Además, este usuario detalló que durante la noche, puntualmente a las 20 horas, se realiza “un cambio de turno”, en el que algunas mujeres salen del lugar, y otras llegan.


XIII.
Olazábal

Uno de estos antros de explotación sexual -ubicado en el mapa anterior- funciona también hace años en la intersección de las calles Olazábal y Amenabar. Este prostíbulo recibía clientes con la faja de clausura recientemente arrancada de la puerta.

Como dije antes, esta investigación se extendió durante varios meses y puede ser que -en ese lapso de tiempo- alguno de los prostíbulos haya cerrado.

Frente a este lugar, funciona un restaurante peruano. Pedí un plato de ceviche y una gaseosa. Me senté junto a la ventana para poder observar el lugar. Algunos hombres entran, algunas mujeres salen. Nada extraño en un cabaret.

Mientras observo los movimientos, reviso algunos comentarios sobre el prostíbulo publicados en el sitio “EscortsXP“. Allí, un usuario escribió en agosto de 2012: “Este lugar es lo más parecido a un aguantadero, la “840” [NdR: sinónimo de proxeneta] me llevó a un dormitorio pequeño con puerta corrediza. Me presentó a varias chicas”. 

Aquí, cabe una aclaración: aparentemente, también funcionaría un segundo prostíbulo en la intersección de las calles Olazábal y Ciudad de la Paz. Puntualmente en Olazábal 2510. 

Alguno de estos dos antros ubicados sobre la misma calle (y a una cuadra de distancia) se anuncia a través del sitio https://www.olazabaltop.com/, adonde ofrecen más de diez mujeres -por ejemplo- con el número telefónico 15-6351-3197.


XIV. 
Final

Al finalizar la recolección de datos y la redacción de esta crónica, presentaré  el contenido de la investigación en la línea telefónica dispuesta por el Ministerio Público Fiscal y el Ministerio de Justicia para denunciar antros de explotación sexual de mujeres y potenciales redes de trata de personas.


 

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Un antro de la calle Olazábal publica ofertas con más de diez mujeres diferentes y varios teléfonos de contacto

 

Mafia federal

Lostraficantes (2)

Según los expedientes judiciales, la Cámara Federal de Casación Penal confirmó que un grupo criminal que operaba cerca de Bahía Blanca contaba con protección policial para tratar y explotar sexualmente a un grupo de mujeres vulnerables.

En la misma línea falló el 7 de julio de 2017 la Cámara Federal de Bahía Blanca, cuando ordenó los procesamientos con prisión preventiva de dos oficiales de Prefectura Naval Argentina: Eduardo Horacio Gutt (en actividad) y Alfredo Ismael García (retirado). Ambos actuaban junto a otros dos miembros del grupo criminal. Uno de ellos se llama Alberto Martín Vargas y el otro se llama Víctor Hugo Iglesias.

En abril de 2016, durante una serie de allanamientos, al menos 25 mujeres fueron rescatadas de los prostíbulos llamados ‘La esquina’, ‘Broadway’ y ‘El chaparral’.

Todos funcionaban en los alrededores de la localidad bonaerense de Ingeniero White. Cuando los investigadores fueron tras los responsables de estos antros, según un reporte oficial del Ministerio Público Fiscal, descubrieron que “García e Iglesias están imputados en otras investigaciones, ya elevadas a juicio oral, por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual en los prostíbulos bahienses ‘Night Club Kaos’ y ‘Las Vegas’”.

Si bien gran parte de los documentos vinculados a la causa aún no son públicos, el Ministerio Público Fiscal confirmó, por ejemplo, que “a Vargas se le reprocha haber ofrecido, captado, trasladado, acogido y recibido al menos a siete víctimas en situación de vulnerabilidad, rescatadas en el boliche de su propiedad”.

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Por otro lado, informaron que el ex prefecto García “fue el encargado del local ‘Bar Broadway’, donde se habrían realizado los denominados ‘pases’, y es quien se habría contactado con mujeres para ofrecer sus servicios sexuales a potenciales clientes del bar; está acusado de haber captado, acogido y ofrecido a siete víctimas en situación de vulnerabilidad en aquel lugar”.

Son especialmente interesantes los aportes que el MPF visibiliza sobre el empresario Iglesias. Al respecto, el informe dice: “Es el dueño del inmueble donde funcionaba el ‘Bar Broadway’ y fue señalado en las denuncias anónimas como el dueño de otros boliches llamados ‘Kaos’ y ‘Unión’, donde se habría explotado sexualmente a mujeres en situación de vulnerabilidad. El imputado posee varios camiones cisternas y bateas, donde se habrían concretado los ‘pases’. En la causa se supo de la existencia de antecedentes de solicitudes de habilitación a nombre de Iglesias para el rubro ‘cabaret’”.

Sobre este empresario, agregaron los jueces de la Cámara Federal de Apelaciones: “Está detrás del negocio de la explotación sexual de mujeres sin ser la cara visible del mismo, siendo esta Alfredo Ismael García, quien ejecuta los pormenores del negocio. A su vez, aprovecha su influencia personal y política para garantizar la impunidad de los hechos ocurridos al interior del bar”.

Por último, el expediente detalla que según pudo averiguarse, el prefecto en actividad de apellido Gutt, “advertía de posibles allanamientos relacionados a cabarets, prostitución y trata en la ciudad realizados por esa fuerza”.

Protección criminal

Lostraficantes (2)

-No sé…ayer tuve a uno del equipo todo el día…entre la esquina y la puerta. ¿Entendés? Vestido de jugador. No me dejó ‘laburar’.

-¡No! Pero…che…no es por vos. Es por otra cosa, boludo.

-Ya sé…pero me volvió loco. 

-¡No!

-Sí…y acá por la calle Tucumán jugás siempre vos.

-Vamos a tratar de hacer algo…pero…no lo mandamos nosotros.

-¿No?

-Lo mandaron desde otro lado.

-Ahhhh…

-¿Entendés? Lo mandan, lo paran ahí…como un pelotudo.

-Sí, sí, sí. Ya sé. Pero se paró en la puerta de la cancha.

-Es un idiota.

-Es un pelotudo. Que se porte bien.

-Le voy a decir que se corra de ahí.

 

Maximiliano Castrillón pagaba los sobornos policiales religiosamente. Por eso, no pudo disimular su sorpresa cuando descubrió que las fuerzas federales de seguridad habían ingresado al departamento de Ayacucho 440, adonde vivía con su esposa Myriam Beatriz García.

El 26 de octubre de 2013 –tras una denuncia de la Procuraduría Contra la Trata y la Explotación Sexual- el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº4 ordenó allanar 30 prostíbulos, un hotel, una imprenta y las viviendas de los principales sospechosos.

Durante el operativo, los agentes federales rescataron a 62 mujeres que eran explotadas por siete organizaciones criminales.

Junto a su esposa, Castrillón lideraba el grupo delictivo que contaba con el sistema logístico más desarrollado. Él, su esposa –Myriam Beatriz García- y su suegra – Dionisia Dominga Dos Santos- fueron acusados por promocionar, facilitar y explotar económicamente la prostitución de catorce mujeres. Es decir, la Justicia los culpa por el delito de trata de personas. Y en la calificación puntual que se les atribuye hay al menos cinco agravantes judiciales, por ejemplo la cantidad de víctimas.

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-El antro de Montevideo 55, que aún funciona y es utilizado por una red trata de personas para retener y explotar mujeres en Capital Federal-

Castrillón conocía perfectamente las calles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cuando cayó, llevaba mucho tiempo inmerso en el asqueroso oficio de la prostitución urbana. Comenzó como comienzan todos. Repartía volantes y asistía a viejos proxenetas del Microcentro porteño. Con el correr de los años, cobró cierto protagonismo entre los criminales de la zona…y pudo montar su propia organización delictiva.

Desde su teléfono celular, Castrillón monitoreaba las cámaras de cuatro prostíbulos.  Por ejemplo, según la investigación,  junto a su esposa manejaban un prostíbulo ubicado a una cuadra del Congreso de la Nación, en la calle Montevideo altura 55

Los agentes de las fuerzas federales de seguridad se infiltraron en ese antro de Montevideo 55 durante 15 investigaciones penales diferentes.  Sin embargo, al cierre de esta publicación, el prostíbulo continúa funcionando normalmente.  Sobre este sitio, el equipo de psicólogas y trabajadoras sociales que ingresa con los federales destacó: “Se observan precarias condiciones generales de higiene y seguridad”.

Esto sólo puede ser explicado a través de una hipótesis. Castrillón maneja su propio grupo criminal, sí. Pero este grupo es en realidad el equipo operativo de una organización criminal mayor, que cuenta con protección política y policial.

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Los documentos del expediente destacan la complicidad policial

El expediente destaca que Castrillón operaba “con total connivencia policial”. Pero eso no es todo. Además, para someter a sus víctimas, el jefe criminal mostraba a las mujeres explotadas que “agentes policiales, muchas veces correspondientes a las comisarías con jurisdicción en la zona” recibían “dinero a cambio de protección y silencio”.

 

-¿Lauti?

-Maxi.

-Che…

-¿Qué pasó?

-Hay unos policías vestidos de civil.

-¿Dónde?

-Están en la puerta de la casa de Tucumán.

-¿Qué hacen?

-Investigando.

-No sé nada. Hablá con Carlitos.

-No me avisaron, boludo.

-No son nuestros. 

-Boludo, no me avisaron.

-Hablá con Carlitos. 

-¿Te veo a la noche?

-Corrientes y Uruguay. A las diez.

 

Castrillón recaudaba cinco mil pesos por día, y sus lazos delictivos iban más allá del grupo criminal que dirigía. La Justicia sospecha que esta organización también trabajaba de forma conjunta con otra banda, que era dirigida por Adelaida Caroso…la tía de Castrillón.

Caroso operaba junto a un violento criminal llamado Carlos Morales Comini, y contaba con el respaldo de otro mafioso llamado Salvador Francisco Rizzo. Los tres están acusados captar a cinco mujeres y obtener –a través de diferentes métodos- beneficios económicos de sus cuerpos. Al respecto, en el expediente se destaca que –para retener a las mujeres- se valían de “amenazas, maltratos, intimidación, restricción de libertad y abuso de la situación de vulnerabilidad”.

Las escuchas telefónicas alarmaron a los investigadores, que percibieron la clara utilización de viles métodos por parte de esta segunda célula criminal. El más violento era Morales Comini.

 

-¿Cómo es? ¿Me vas a denunciar?

-No, no.

-¿No?

-No quise decir eso.

-¿Me vas a denunciar? ¿Denunciar?

-No

-Te voy a tirar ácido en la cara. Y no vas a trabajar en ningún lado. Y ahí…ahí sí me vas a denunciar.

-No te voy a denunciar.

-¿Ustedes piensan que esto es una ‘joda’?  No te aguanto más.

 

Morales Comini y Caroso vivían juntos en un departamento de la calle Tinogasta, altura 5081.

Comenzaron a manejar tres prostíbulos que también dejaban, siempre según datos de la Justicia, al menos cinco mil pesos de ‘ganancias’ por día.

Uno de los antros que regenteaban estaba ubicado sobre la avenida Santa Fe, y los otros dos sobre la calle Esmeralda. Morales Comini y Caroso –la tía de Castrillón- también contaban con protección policial.

 

-Hablé con ese ‘basura’ de la 17…

-¿Hablaste con ese?

-Sí, ya hablé

 -¿Y?

-Voy a hacer lo que él diga.  No quiero estar mal.

-Los que conocés vos…ese es un hijo de puta.

-No queda otra. Por ahora, es el único.

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– La casa de Juan Domingo Perón, altura 2123-

Hay una tercera organización criminal dedicada a la trata de personas que opera impunemente en el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y tiene como su principal punto de recaudación una vieja casa –ubicada junto a un colegio- en la calle Juan Domingo Perón, altura 2123. Cuando los federales allanaron la casa el 26 octubre de 2013, Sandra Carina Rodríguez no estaba allí. Llegó pocos minutos después. Y quedó detenida.

La Justicia la señala como responsable por la captación y explotación de al menos a tres mujeres. En la casa de la calle Juan Domingo Perón, los investigadores rescataron a una chica de Buenos Aires, a una joven que nació en Brasil -pero tenía documento de Paraguay-, y a otra mujer que también provenía Paraguay.

¿Es Sandra Carina Rodríguez la líder de esta organización? No. Pero su participación fue clave para que la mafia pudiera retener a las mujeres, y obtener ganancias económicas al venderlas como esclavas sexuales en turnos de media hora…e inclusive enviado a las chicas a diferentes domicilios particulares.

Hay incontables denuncias que vinculan la casa de Juan Domingo Perón 2127 con una mafia policial, que claramente goza de protección política.

Los agentes federales encubiertos investigaron este lugar –siempre según el expediente- al menos veinte veces. 

Un extracto textual de la causa despejará cualquier duda. Por ejemplo: “El inmueble fue investigado en el Expediente 96.404/2012 de la Unidad Especial Fiscal Móvil para la Inv. De Secuestros Extorsivos y Trata de Personas (U.F.A.S.E.), debido a que se denunció -conjuntamente con otros domicilios- como un ‘privado’ protegido por la Comisaría 5”.  Al cierre de esta publicación el prostíbulo sigue funcionando.

Violencia

Argentina: abusadores y acosadores sexuales filman y publican 300 videos atacando mujeres

Esta nueva investigación periodística revela la existencia de dos archivos digitales – de acceso libre- en los que decenas de criminales argentinos publican sus propios videos cometiendo abusos y acosos sexuales, con el objetivo de promover la violencia de género y el temor en las calles. 

Por Belisario Sangiorgio Trogliero

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Las mujeres del petróleo

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Dominicanas en la Patagonia

*Adelanto del libro Las mujeres del petróleo, del periodista Belisario Sangiorgio Trogliero

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Una red de tratantes de personas que operaba en las ciudades de Esquel, Gobernador Costa y José de San Martín contaba con la protección de algún actor político o policial de la escena local.

Esto se deduce a través de diferentes tramos del expediente judicial.

Los investigadores federales llegaron a datos específicos de estas mafias por una mujer que denunció ante Gendarmería Nacional la explotación de mujeres dominicanas y paraguayas en “condiciones inhumanas”, según consta en los documentos de la causa.

Tras la investigación, ocho criminales fueron procesados por pedido de la Fiscalía de Esquel.

Por ejemplo, uno de los antros controlado por estas mafias era supervisado permanentemente por la policía. El expediente dice: “Algunas personas refirieron que la policía concurría periódicamente para constatar que las mujeres que se encontraban en situación de prostitución tuvieran la libreta sanitaria al día”.

Otro ejemplo de protección: tres de estos antros, a su vez, fueron clausurados y reabiertos casi inmediatamente.

Los investigadores determinaron que, en este caso puntual, las diferentes células criminales –tal vez vinculadas entre sí- pertenecientes a los diferentes grupos delictivos que dominan la trata de personas sobre la Cordillera de los Andes, acogieron, engañaron y explotaron a más de 20 mujeres. Algunas provenientes de República Dominicana. Otras llegadas desde Paraguay. También argentinas.

Según detalla el expediente, un informe “elaborado por el Jefe del Escuadrón 37 de José de San Martín, Comandante Principal Heraldo Omar Cantero”, adonde detalla las tareas de inteligencia realizadas en un prostíbulo conocido como “La tía”, indica que “las mujeres que ofrecían servicios sexuales rotaban entre los diferentes locales” de la ciudad de Gobernador Costa.

A su vez, esta célula delictiva dedicada a la trata de personas –según documentos que aparecieron en los allanamientos- tendría otro antro de explotación en la ciudad de Sarmiento. Respecto a este vínculo de la mafia en otra ciudad, el expediente dice: “Asimismo, se encontraron 120 libretas sanitarias de mujeres  correspondientes a la Municipalidad de Sarmiento, provincia del Chubut (este hallazgo motivó la formación de una investigación por separado, que inalmente quedó a cargo de la Fiscalía Federal de esta ciudad, en el expte. nº FCR 635/2015)”.

Cabe destacar, por otro lado, un segundo hallazgo de los Gendarmes durante los allanamientos: “Se secuestraron diez libretas sanitarias extendidas por la Municipalidad de José de San Martín a mujeres, todas de nacionalidad paraguaya, para desempeñarse como ‘damas de compañía’”.

A continuación, un fragmento del expediente que permite comprender cómo eran los perfiles de las víctimas elegidas por estos criminales.

 

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