Cocaína

Lostraficantes (2)

 

-Me ofrecieron sacar la cocaína del campo del concejal Palma, y trasladarla hacia otro lugar.

-¿Usted aceptó?

-Acepté porque no tenía dinero.

-¿Y qué pasó después?

 -Me asusté cuando vi la cantidad de paquetes, y decidí no hacerlo.

-¿Esa fue la única oportunidad en la que recibió ofrecimientos para trasladar droga a cambio de dinero?

-No. Anteriormente, me ofrecieron doscientos mil pesos por la misma tarea. En dos pagos de cien mil. Pero tampoco acepté.

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El subcomisario Rolendio Mancuello secaba el sudor de su frente con un viejo pañuelo que llevaba en el bolsillo del pantalón. Movilizado por los nervios, en un acto tan estúpido como inocente, decidió subirse a su Peugeot 206 y encender el motor.

Manejó pocos kilómetros, y divisó a los primeros agentes de Gendarmería Nacional entre la frondosa vegetación. Pensó en escaparse raudamente, pero era demasiado tarde. Así que llamó al abogado.

Luego, observó sigilosamente los movimientos de los uniformados alrededor de aquel campo. Pero, por la distancia, no podía ver demasiado. Así que aceleró nuevamente.

Para evitar sospechas, frenó con lentitud en la entrada trasera de aquella estancia, observó a los federales –que también lo reconocieron- y luego se alejó por una calle de tierra.

Aquel 18 de diciembre de 2010, los miembros del Escuadrón 18 allanaban el campo de un funcionario peronista, porque ya conocían detalladamente los vuelos de las avionetas que cortaban el cielo sobre la localidad de Estanislao del Campo, provincia de Formosa.

Según el expediente judicial, “las aeronaves de pequeño porte” aterrizaban “en campos aledaños a la zona urbana” y “permanecían en el suelo por escasos minutos”.

Con la información recolectada por los federales, el Juzgado Federal 1 de Formosa ordenó allanar la estancia de un concejal del Partido Justicialista: Héctor Palma Agüero.

Allí, los investigadores constataron la existencia de una pista de aterrizaje clandestina, y hallaron –además- 699 kilos de cocaína ocultos en un pastizal. Junto a la droga, había marcas de vehículos y de caballos.

El subcomisario Rolendio Mancuello era el jefe de la comisaría local. Y ocupaba un rol clave dentro de la organización criminal.

El día del allanamiento, Mancuello intercambió más de 30 mensajes de texto con el concejal Palma, a quien también llamó –impune o estúpidamente- desde el teléfono fijo de la dependencia policial.

La Justicia constató luego que Mancuello continuó conversando con el concejal tras los operativos, aun sabiendo que este último permanecía prófugo y era intensamente buscado. Finalmente, Palma fue capturado en un hotel marginal de la provincia de Corrientes.

Sobre este punto, el tribunal detalló: “Rolendio Mancuello mantuvo una conexión fluida con Héctor Palma Agüero a partir del día en que fuera allanado el predio de éste último y por el lapso de tiempo en que Palma estuvo prófugo de la justicia; es decir, mantuvo permanente contacto con el sindicado, cuando éste -de conocimiento público y más aún, de su propio conocimiento por tratarse de un funcionario policial- era intensamente buscado por las fuerzas de seguridad como principal sospechoso”.

Al respecto, el tribunal interviniente, explicó en un documento judicial: “Está debidamente acreditado con el grado de certeza requerido en este estadio, que Rolendio Mancuello, junto a Héctor Palma Agüero, Jesús Palma Agüero, Alfredo Palma y Néstor Albornoz, formaron parte de una organización criminal destinada al acopio de estupefacientes”.

Por otro lado, el juez dijo: “En cuanto al rol preponderante que desempeñaba el subcomisario en la organización, se destaca su intervención directa en la recepción y almacenamiento del estupefaciente”.

Para comprender qué rol cumplen los agentes policiales locales en las grandes operaciones transnacionales de narcotráfico, es necesario detenerse en los informes que desarrollaron los agentes subalternos de Gendarmería Nacional en los días previos al allanamiento en el campo del político del Partido Justicialista.

El comandante principal Oscar Alfonso Rodríguez confirmó que –según los informes de sus subalternos- el subcomisario merodeaba los ingresos secundarios al campo allanado, durante el día del operativo que finalizó con el secuestro de la cocaína. Por otro lado, el alférez “C”, informó que el subcomisario Mancuello ingresó al campo del concejal Palma –también- en los días previos al allanamiento.

Sobre estos movimientos que ubican al jefe policial local en una operación criminal, el juez explicó: “Se encuentra acreditado que el día en que fueron vistas descender las avionetas en el campo de ‘Eti’ Palma (15/12/10), él ingresó al mismo a bordo de su vehículo particular (Peugeot 206, dominio HFB- 552). Asimismo, fue visto nuevamente ingresar al campo a bordo de su vehículo el día en que se presume que se produjo el traslado de la sustancia (17/12/10)”.

 

Crónica sobre la crueldad de los narcos peruanos

Por Belisario Sangiorgio

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Una imagen de los operativos realizados para cortar las actividades de los narcotraficantes

-¿Conseguís herramientas?

-¿Qué herramientas querés?

-Algo grande, para hacer un buen ruido. 

-El que tenía era el ‘pibito’ de ahí…pero no sé. Esa ‘mina’…a la que le mandaste mensaje…ella tenía uno.  

-Se pudrió todo en ‘Rodríguez’. Pero vuelvo al barrio para buscar revancha.

 

Fuentes judiciales confirmaron a este sitio que al menos siete narcotraficantes –todos detenidos durante los últimos días de junio tras una serie de allanamientos- forzaban a una adolescente de 14 años a entregar paquetes de cocaína, y también la obligaban a recaudar el dinero de las ventas.

Además, los reportes de policías infiltrados revelan que los delincuentes “disimulaban sus movimientos con la permanencia de mujeres y niños en las inmediaciones para no ser fácilmente detectados”. Por otro lado, las escuchas telefónicas confirman que los traficantes capturados eran realmente violentos.

Este grupo vendía drogas en Plaza Miserere, el enorme parque ubicado junto a la estación Once del ferrocarril Sarmiento, desde marzo de este año. Las transacciones se realizaban durante los siete días de la semana, a toda hora.

Pese a que el grupo no era pequeño, en realidad simplemente funcionaba como una célula de otra organización mayor, cuyos líderes serían narcotraficantes peruanos. 

Las escuchas telefónicas confirman que una mujer -cuyas iniciales son P.P.Z- coordinaba a los miembros de esta célula, y obligaba a su hija de 14 años a trasladar cocaína. A su vez, P.P.Z  era la encargada de contactarse con el eslabón superior de la cadena criminal, es decir con los traficantes que le proveían cocaína. La casa de esta mujer está ubicada en una  zona residencial de Capital Federal, y fue el objetivo principal del operativo federal.  

Además, se allanaron viviendas en los partidos bonaerenses de Merlo, Moreno y La Matanza.

Los agentes federales encontraron droga, teléfonos celulares, $27.000 pesos y balanzas, además de otros elementos que sirven para cortar y fraccionar estupefacientes.

Por otro lado, la policía pudo capturar a algunos de los criminales que integraban esta célula criminal mientras vendían drogas en Plaza Miserere. Uno de ellos tenía –en los bolsillos- 29 pequeños paquetes de cocaína, casi mil pesos en efectivo, y marihuana.

En este punto, cabe destacar que –durante su declaración judicial- el detenido admitió que, cuando fue capturado, estaba junto a su mujer embarazada (también imputada) y su pequeño niño.  Todos los sospechosos están acusados de comercializar drogas de forma organizada, valiéndose de una adolescente para concretar su objetivo.  

Por otro lado, al menos dos intervenciones telefónicas revelan que los narcotraficantes detenidos manejaban armas de fuego.

 

-Pregunta ‘Johny’ si le prestás tu fierro. 

-A la noche voy para allá. 

-Pregunta si le prestás tu fierro. 

-Llevalo. Yo tengo plata para las balas. Cerrá todo bien, y yo voy para allá a la noche. 

Bueno.