día

tengo la sed y la condena

anidando en los nudillos 

en el puño cerrado la sangre

llueve mientras amanece 

rocío en el fruto del árbol

tormenta morada de los cerros

mate amargo con cigarros;

en la imaginación tejo anhelos 

caricias de las nubes en la tarde

y la guadaña de la calma frente a mí

tengo la sed y la condena

anidando en la oscuridad

del cráneo 

en el puño cerrado la sangre

llueve mientras amanece.

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