El inadaptado – Capítulo 8

Como la primera vez enviaron a un inútil, para la siguiente ocasión debían enviar a alguien con ciertos conocimientos sobre motocicletas.

El segundo ataque contra la Zanella 200cc también tuvo lugar durante mayo de 2018; en el barrio porteño de Palermo, durante la noche, mientras yo tomaba unas cervezas.

Confiado, luego de recorrer más de treinta kilómetros a máxima velocidad, dejé la motocicleta en un oscuro estacionamiento público sin cámaras. Resultaba improbable que un vehículo me hubiera seguido hasta allí por el ritmo con el que yo manejaba aquella noche.

Pocos minutos antes de estacionar, mientras recorría la zona, creí notar que una persona nos observaba extrañamente.

Pero decidí ignorar aquel presentimiento, porque yo estaba allí con una bella rubia, y sólo quería divertirme.  Tal vez emborracharme.

Una hora y tres botellas después, al salir de aquel moderno antro ubicado bajo un puente ferroviario, intenté arrancar mi motocicleta envuelto en el crudo frío de la madrugada.

El motor prendió.

Pero rápidamente noté los daños.

Esta vez, los hijos de puta que quieren joderme no sólo habían cortado el cable del embrague con un alicate, sino que también trabajaron manualmente sobre la cadena.

Así, inmovilizaron casi definitivamente la motocicleta y -ahora- finalmente pueden controlar mis movimientos con mayor cercanía.

Hay una lista.

Y de eso estoy seguro.


 

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