Funcionario y traficante

Capítulo del libro Los traficantes, publicado recientemente por el periodista Belisario Sangiorgio Trogliero.

Lostraficantes (2)

El hijo del Comisionado del Área de Frontera consumía drogas todo el tiempo. Anfetaminas, heroína, cocaína, MDMA.

Cuando los detectives de la Policía Federal lo vieron caminando por la banquina de la ruta nacional Nº 11 –a trescientos metros del río Monte Lindo- desenfundaron sus pistolas.

-¡Está todo bien! ¡Estamos todos vivos! – gritó el drogadicto Flavio Bareiro.

-¿Qué pasó? – preguntó uno de los agentes encubiertos que operaban en esa zona de Clorinda, Formosa.

-Mi papá se quedó dormido, y volcamos. Pero estamos bien – respondió Flavio, que intentaba detener el avance de los detectives.

-Vamos a revisar – dijo el oficial.

-Hablá con mi papá – respondió Flavio, mientras tocaba su nariz. Estaba nervioso y drogado.

Cuando los oficiales de la PFA se acercaron a la camioneta Toyota Hilux, inmediatamente notaron que el Comisionado del Área de Frontera de Clorinda, Pedro Bareiro, intentaba ocultar los bloques de cocaína que habían volado durante el accidente.

Pese a que el vehículo había volcado y estaba notablemente dañado, los federales observaron que dentro de la camioneta estaba Cecilia Betiana Cáseres.

–Señora, descienda del vehículo, por favor.

-Enseguida bajo, oficial. Estoy juntando mis cosas – respondió la novia del drogadicto Flavio.

-¡Señora! ¡Baje! – gritó un oficial, mientras observaba que Cecilia ocultaba con su ropa algunos ladrillos de droga.

– ¡Estamos bien! Ya llamamos a la grúa. También llamamos a mi cuñado Víctor. Mi suegro tiene la plata – respondió la mujer, mientras abría la puerta de la Toyota, y se disponía a bajar del vehículo.

Los mosquitos atacaban con crueldad aquel 20 de febrero de 2016. El calor del mediodía se tornaba insoportable, y el drogadicto Flavio transpiraba y transpiraba. De repente, otra camioneta que venía a toda velocidad, y se detuvo bruscamente en el lugar del accidente. Los federales apuntaron al conductor con sus pistolas Browning GP-35.

-¡Policía! ¡No se acerque! – gritaron. El misterioso conductor – que presuntamente sería otro hijo de Bareiro- escapó.

Fue allí que luego de permanecer varios minutos en silencio mientras ocultaba inútilmente los paquetes de cocaína, el comisionado Pedro Bareiro abrió la boca.

-Yo me voy. ¡Háganse cargo ustedes!

-Usted no va a ningún lugar, señor – le respondió un oficial.

-Yo soy el jefe del área. ¡Está todo bien! ¡Retírense! – gritó el comisionado. Pero los investigadores de la PFA pidieron refuerzos, una ambulancia, y detuvieron a los tres ocupantes de la camioneta Toyota.

Pocos minutos después, un rápido test químico despejó las pocas dudas que quedaban. El comisionado, su hijo y la novia de su hijo transportaban 50 kilos de cocaína. Según el expediente, la Justicia estimó que esa droga costaba en Argentina –aproximadamente- $508.690 pesos.

Inmediatamente, surgen diferentes preguntas. ¿La familia Bareiro había constituido una pequeña organización –constituida en su totalidad por parientes- dedicada a importar cocaína desde Paraguay? ¿La familia Bareiro conformaba el eslabón más débil de una red política dedicada al narcotráfico? ¿El comisionado Bareiro tenía un jefe criminal, y utilizaba cruelmente a sus hijos?

Los datos concretos ofrecen, al menos, una respuesta parcial.

En primer lugar, es necesario subrayar que el comisionado Pedro Bareiro no viajó a Paraguay para entregar el dinero y recibir los cincuenta kilos de cocaína. Fue su hijo Flavio quien –a través del Puente Internacional San Ignacio de Loyola- entró y salió de Paraguay al menos dos veces entre el 19 de febrero y el 20 de febrero de 2016.

La última salida de Paraguay fue a las 10:53 de la mañana del 20 de febrero. Tres horas después, Flavio y su padre Pedro volcaron en la ruta nacional N°11 la camioneta Toyota Hilux que pertenecía a la Dirección General de Compras y Suministros dependiente del Ministerio de Economía, Hacienda y Finanzas. En este punto, cabe destacar que Bareiro era Comisionado el Área de Frontera desde 2002.

Volviendo al traslado de la droga, para entrar a Paraguay dos veces, Flavio utilizó un Peugeot 206.

Según los informes de las pericias realizadas en el vehículo, los federales encontraron cocaína y heroína “en la cédula de identificación del automotor”. También había restos de heroína y metanfetamina en el volante y en la palanca de cambios. Por último los agentes detectaron MDMA en diferentes partes del vehículo.

En cuanto a las pericias de la camioneta Toyota Hilux oficial, cabe destacar que los federales también detectaron vestigios de metanfetamina, cocaína y MDMA. Posteriormente Flavio Bareiro confirmo ante los investigadores –durante su declaración- que consumía drogas compulsivamente. El expediente confirma que durante los días que pasó detenido sufrió “calambres” por la abstinencia.

A esta altura del relato ya es claro que Flavio Bareiro cruzó la frontera completamente drogado, trasladando 50 kilos de cocaína, tal vez en dos viajes diferentes. Su padre –el comisionado- lo recibió en Formosa, para montar la cocaína en una camioneta oficial y garantizar un traslado seguro.

¿Qué pasó en el control del Puente Internacional San Ignacio de Loyola? Hasta el momento, la Justicia sabe que segundo hijo del comisionado Bareiro trabajaba como agente aduanero y estuvo apostado en ese sitio el 20 de febrero de 2016, cuando Flavio realizó uno de sus dos viajes. Acerca de la información de ese día específico, la Aduana de la República del Paraguay detalló que por problemas técnicos no podían aportar los registros audiovisuales.  Por último, cabe destacar que entre 2014 y 2016 el hijo drogadicto del comisionado –Flavio- viajó a Paraguay todos los meses.

Ya expuestos los trabajos políticos de Bareiro –funcionario durante casi 15 años en la provincia gobernada por Gildo Insfrán (foto)– es necesario detenerse en sus fondos financieros declarados. Claramente, Bareiro no era millonario. Tampoco sus hijos.

Siete meses antes de que lo capturaran, el comisionado pidió en un banco un préstamo de 137.632 pesos, y planeaba cancelarlo en sesenta cuotas. ¿Qué narcotraficante pide un préstamo de 8 mil dólares? Ninguno.

Según datos de la AFIP, Bareiro tenía una motocicleta, una camioneta y una casa. En 2014, sus ingresos anuales alcanzaron los $278.374 pesos, y en 2015 llegaron a $413.872. No tenía cajas de seguridad, y utilizaba una caja de ahorro en el Banco de Formosa.

La Justicia procesó a Pedro Bareiro, Flavio Bareiro y Cecilia Betiana por transportar estupefacientes de forma organizada.

 

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