Caso Santiago Maldonado: ¿los encapuchados son anarquistas?

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Escribo esta columna luego de leer acotaciones de algunos “periodistas” que opinaron durante la última semana –a través de las redes sociales y no de crónicas- sobre la presencia de grupos anarquistas violentos en dos recientes manifestaciones realizadas en Buenos Aires: la Marcha nacional contra el gatillo fácil (28/8/17), y la movilización convocada para exigir al Poder Ejecutivo la aparición con vida de Santiago Maldonado (1/9/17).

Antes de continuar, quiero aclarar que no concuerdo con los métodos violentos de protesta.

Tampoco concuerdo con la ignorancia propagada desde la televisión.

Menos aún concuerdo con la violencia que ejercen las organizaciones mafiosas –en connivencia con las fuerzas de seguridad y los dirigentes políticos- en los barrios adonde nací, crecí y moriré.

Podría intentar educados eufemismos, pero el dato concreto es claro. En Argentina, la prensa no entiende ni remotamente cómo se mueven los anarquistas –y otros grupos ideológicamente radicales- frente a las pequeñas y medianas crisis sociales locales.

Por este motivo ustedes han leído “comunicadores” ahogados en la clásica, lisa y conocida teoría sobre una conspiración que insiste en señalar a los “encapuchados” como policías y agentes infiltrados de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), cuyo principal objetivo sería “ensuciar” los dos reclamos legítimos mencionados anteriormente.

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Durante sus 115 años de existencia, el movimiento anarquista argentino fue perseguido brutalmente por las dictaduras militares, pero también por Juan Domingo Perón y por Cristina Kirchner. En medio de estos ataques –y hasta la actualidad- los ácratas persistieron en la creación de escuelas y bachilleratos populares, en el desarrollo de actividades territoriales e internacionales, y en la publicación de libros y revistas.

¿Por qué los mismos periodistas que señalan una escalada represiva del gobierno de Mauricio Macri aseguran que los destrozos y ataques contra las fuerzas de seguridad son protagonizados por agentes de inteligencia, presuntamente infiltrados para ensuciar ambos reclamos?

¿Los ciudadanos de los territorios más castigados por la pobreza no fueron suficientemente hostigados por las organizaciones criminales como para desear visceralmente enfrentarse a las fuerzas de seguridad, y acercarse -en consecuencia- a grupos políticos radicalizados ideológicamente?

Personalmente, estoy convencido de que la prensa tradicional simplifica las intervenciones violentas de los anarquistas en primer lugar porque los “periodistas” no leen libros de historia. En segundo lugar, hay que destacar que los anarquistas no se presentan a elecciones (sus dirigentes no se disfrazan con banderas rojas), y se organizan con ideas radicalmente opuestas a la estabilidad democrática y la Constitución Nacional.

La prensa no habla acerca de los anarquistas por el mismo motivo que le impide hablar sobre los suicidios. Es decir, para evitar una reacción en cadena.

Como dije antes, no me sorprende que los ignorantes “periodistas” argentinos luzcan desorientados cuando los anarquistas aparecen ante las cámaras de televisión enfrentando a la policía.

Pero debo admitir que comprendo esta desorientación.

Los anarquistas son diferentes a los líderes tradicionales con los que la prensa conversa diariamente.

Para explicar mi punto de vista, debo remontarme a 2010.

Ese año, junto al periodista Matías Aberg Cobo realizamos una investigación que cambió mi forma de analizar el gobierno de Cristina Kirchner.

El 27 de abril de 2010, en la puerta de la embajada de Grecia, agentes de la Policía Federal sin identificación y con armas de fuego en sus manos detuvieron a cinco anarquistas que luego fueron acusados por tenencia de material explosivo, daños agravados, lesiones graves y resistencia a la autoridad.

Gendarmería Nacional allanó sus viviendas y los activistas pasaron diez días presos en la cárcel de máxima seguridad de Ezeiza.

Nosotros pudimos entrevistar a uno de ellos, a quien contactamos a través de su abogado, Martín Recalde, miembro de la Coordinadora Anti-represiva por los Derechos del Pueblo (CADeP).

El reportaje se publicó en marzo de 2011 en la Revista Gonzo, y nuestro entrevistado –un activista anarquista- tenía tanto miedo que solamente nos permitió citar su nombre, y no su apellido.

Se llama Cristian y jamás volvió a dialogar con la prensa.

En aquella oportunidad,  describió cómo actuaron los agentes federales durante el operativo en el que lo capturaron, mientras asistía a una protesta frente a la embajada de Grecia: “Los policías tenían en el fierro en la mano y se lo apoyaban en la cabeza a nuestras compañeras”.

También relató sus días en la cárcel, adonde –según confirmó- fue torturado: “Yo discutía con los carceleros y les decía que no era zurdo, que era anarquista. No entendían la discusión y eso me valió una golpiza. Al principio, ellos pensaban que yo era un piquetero. Todo el tiempo me provocaban. Decían que iban a volver los Falcon, que nos iban a hacer mierda. Cuando me golpeaban, si decía que me dolía, me pegaban por ‘maricón’. Si decía que no me dolía, me pegaban para que me duela”.

Por último, durante el reportaje, Cristian relató cómo fueron los días posteriores a su detención en Ezeiza: “Siempre nos seguían. En la esquina de mi casa había un auto estacionado con un civil adentro. Nos empezamos a cuidar mucho más. Entendimos que las reglas del juego eran así”.

Entonces, periodistas argentinos, ¿les sorprende que los anarquistas esperaron casi siete años para volver a mostrar su rabia incendiaria? ¿Les sorprende que los anarquistas se muevan lejos de las cámaras y las redes sociales para abrir espacios culturales o realizar talleres de apoyo escolar en los barrios marginales? ¿Les sorprende que los anarquistas no usen Twitter? ¿Les sorprende que los anarquistas no hablen en Todo Noticias o en América TV? 

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Escribo esta columna para clarificar el debate. Como dije, aunque la prensa no quiera entenderlo, los anarquistas sí estuvieron presentes en la Marcha nacional contra el gatillo fácil (28/8/17), y la movilización convocada para exigir al Poder Ejecutivo la aparición con vida de Santiago Maldonado (1/9/17).

En la primera de estas marchas, la Plaza de Mayo estaba completamente liberada porque lo último que deseaba el Poder Ejecutivo –con Maldonado aún desaparecido- era un enfrentamiento entre las madres que reclaman por sus hijos asesinados y la Policía de la Ciudad. Y allí había manifestantes con las caras tapadas y con mochilas llenas de piedras. He visto cómo luce un investigador de la AFI, y créanme que estos jóvenes que pintaron consignas anarquistas sobre todos los locales de Avenida de Mayo no eran agentes entrenados. Pero, claramente, tampoco eran familiares o amigos de víctimas de policías que apretaron el gatillo de su pistola con odio social. ¿Cómo lo sé? Las madres y los padres de nuestros vecinos asesinados no tienen necesidad de ocultar sus rostros. Por el contrario, la visibilización de sus ojos es –muchas veces- la única garantía que tienen para seguir viviendo cuando las mafias los aprietan.  

En la segunda de estas marchas, el reclamo también se desarrolló de forma pacífica, más allá de que en horas previas a la movilización observé en Plaza de Mayo una cantidad mayor de efectivos policiales, en comparación con la manifestación contra el gatillo fácil. Desde muy temprano vi al menos siete grandes vehículos para transportar agentes y un camión hidrante estacionados a pocos metros de Casa Rosada. Finalmente, mientras muchas personas regresaban a su hogar luego de expresar su repudio sin violencia, comenzaron los incidentes. 

Más allá de que puedo confirmar la presencia de los grupos anarquistas porque estuve en ambas movilizaciones, también apoyaré esta hipótesis en los datos.

En ambas movilizaciones se distribuyeron panfletos anarquistas.

Durante la protesta para exigirle al Poder Ejecutivo la aparición con vida de Santiago Maldonado, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires detuvo a 27 personas. Y la protesta finalizó con 23 heridos, entre ellos 6 policías. Allí, manifestantes autodenominados anarquistas atacaron un banco y el Círculo de Suboficiales de Gendarmería.

En Chubut, casi al mismo tiempo, un grupo de encapuchados atacó un escuadrón de Gendarmería con bombas molotov, y este caso es el único -hasta ahora- en el que hay denuncias realizadas ante la prensa, por ciudadanos con nombres y apellidos,  sobre posibles infiltrados ajenos a la protesta. 

Según publicó el diario El País de Uruguay -durante una movilización por Maldonado, pero en Montevideo- grupos autodenominados anarquistas atacaron la embajada argentina y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El viernes 4 de agosto, grupos autodenominados anarquistas destrozaron la Casa de Chubut.

Luego, el 7 de agosto, grupos autodenominados anarquistas se enfrentaron con la Policía de la Ciudad frente al Congreso.

El jueves 10 de agosto explotó una bomba casera en la empresa española Indra, encargada de contar los votos en las elecciones.

El miércoles 18 de agosto explotó otra bomba casera en Círculo de Suboficiales de Gendarmería, en Córdoba.

El 24 de agosto, explotó una bomba casera en el ministerio de Seguridad bonaerense (en medio de una interna policial)…y casi en simultáneo grupos autodenominados anarquistas lanzaron bombas molotov contra el Senado de la provincia de Buenos Aires.

Un día antes de la movilización por Santiago Maldonado –que se realizó en todo el país- en la ciudad de Córdoba la Justicia ordenó 15 allanamientos y al menos cuatro detenciones, presuntamente motivadas por un ataque contra una empresa que habría tenido lugar en esta localidad durante la Marcha nacional contra el gatillo fácil. Entre los domicilios adonde irrumpieron los agentes figura un ateneo anarquista, además de locales partidarios y centros culturales.

 

Comunicados

Diecinueve diferentes grupos anarquistas argentinos firmaron -durante esta última semana de reclamos- un comunicado, que dice: “La detención y desaparición forzada del compañero anarquista Santiago Maldonado nos ha revelado -una vez más- la expresión más brutal del Estado y su naturaleza esencialmente opresiva, violenta, despiadada, y su rol central en la defensa de la desigualdad social, base unánime y cimiento del capitalismo. Santiago estuvo donde deben estar los corazones libres, los corazones nobles: caminando entre los pueblos y acompañando codo a codo la lucha contra el opresor en una causa justa”.

Además, explican: “Ante esta coyuntura -que jamás dejó de ser Historia- hacemos un llamamiento a la coordinación del anarquismo organizado de estas tierras y del mundo, porque así como lo hacen los pueblos sin Estado -que no conocen de fronteras burguesas- nosotrxs no tenemos tampoco más bandera que la causa noble del pueblo, ni más frontera que la que nos separa de los opresores”.

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Comunicado de la guerrilla

Por último, este viernes 1 de septiembre, una organización militar anarquista -que enfrenta al Estado Islámico en Medio Oriente- autodenominada Fuerzas Guerrilleras Internacionales y Revolucionarias del Pueblo (IRPGF) también emitió un comunicado que se reproducirá a continuación de forma completa.

El comunicado no se reproduce de forma completa porque haya coincidencias ideológicas entre este blog y los anarquistas, sino para respetar el derecho a la libre expresión.

Es decir, este comunicado permite entender -aunque sea un poco más- cómo piensan los anarquistas, y cómo se relaciona la intervención de los ácratas en Plaza de Mayo con la desaparición de Maldonado:

Hace ya un mes que no sabemos nada sobre el paradero del compañero anarquista Santiago Maldonado. Pasan los días, se acerca la primavera en la región pampeana. Todo es cálido en primavera, pero nuestros días son negros; de angustia, dolor e incertidumbre. Nosotras no sabemos nada del compañero Santiago, pero el Estado argentino sabe mucho.

El día primero de agosto, en la localidad de Pu Lof de Cushamen, Chubut, durante un violento operativo represivo llevado a cabo por Gendarmería Nacional a la orden del jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad argentino Pablo Noceti, en el marco de una manifestación mapuche en pedido de liberación de presos políticos de la comunidad, Santiago Maldonado es secuestrado por las fuerzas represivas del Estado. Esto se da en el contexto de una sistemática represión por parte del Estado argentino y chileno en contra del pueblo mapuche que viene desde hace siglos luchando y reivindicando sus reclamos territoriales. En consecuencia de estos reclamos, los Estados argentino y chileno reprimen violentamente cada legítima protesta del pueblo mapuche contra la marginalización por parte de estos.

Pero detrás de este violento accionar de parte del Estado se esconden los intereses económicos de empresarios terratenientes, estancieros y ganaderos que invaden y expolian el territorio mapuche. Entre ellos la familia Benetton, la familia Lewis, y la Sociedad Rural Argentina entre otros. Los Estados argentino y chileno, como no podía ser de otra manera, complacen y protegen los intereses de la patronal que saquea la Patagonia y despoja a los pueblos originarios de sus tierras.

Respecto a la represión, el represor Pablo Noceti asesor de la ministra de seguridad de la Nación Patricia Bullrich, su cómplice, y ex abogado defensor de genocidas durante la última dictadura militar argentina, declaró en la prensa burguesa que el no participó del violento operativo. Sin embargo los hechos lo desmienten y lo dejan en evidencia como un vil mentiroso y cínico.

Noceti, en lugar de responder acorde a su responsabilidad se encargó de difamar al compañero secuestrado en su operativo. Además, de manera cínica e infame cargó contra el pueblo mapuche y aquellos que resisten la represión alegando que en territorio mapuche hay una guerrilla armada que opera en la región, asegura que esta supuesta guerrilla tiene vínculos con milicias populares extranjeras tales como las FARC, ETA el IRA y el PKK. Mientras que la prensa ultraoficialista hace denodados esfuerzos por desviar la atención, la ministra Patricia Bullrich se suma a respaldar estas ridículas versiones falsas con la expectativa de poner el foco de discusión en otro lado.

Frente a estas delirantes declaraciones queremos dejar en claro que ni el PKK, ni “extremistas kurdos” (lógicamente, entre comillas) poseen vínculo alguno con ninguna guerrilla mapuche y sus acusaciones son infundadas. No existe, de hecho, ninguna guerrilla mapuche. Son todas fantasías del Estado argentino para inventar un enemigo por el cual justificar su agresión contra el pueblo mapuche. La guerrilla que dicen, se trata en realidad de un grupo de resistencia mapuche que se defiende con armas totalmente rudimentarias contra la represión de las fuerzas bien armadas del Estado argentino.

Con el secuestro de Santiago Maldonado, el Estado deja un mensaje claro: toda muestra de solidaridad con un pueblo o un sector oprimido será represaliada. El Estado argentino, con el incompetente Mauricio Macri a la cabeza, intensificó su ofensiva tanto contra los pueblos originarios como contra la clase trabajadora. Su gobierno se caracteriza por sus medidas económicas liberales, totalmente antiobreras y por la incentivación de despidos masivos para abaratar costos a los capitalistas. En este año también hubo represiones violentas contra la clase obrera tales como la represión contra los trabajadores PepsiCo. La solidaridad no será aplastada, mientras más repriman más unidos estaremos. Seremos vuestras peores pesadillas. Solidarios como Santiago habrá muchos más, no nos podrán desaparecer a todos.

Asimismo queremos también reiterar, como libertarios, nuestro rechazo a la utilización electoralista y oportunista del secuestro del compañero Santiago por sectores del kirchnerismo defensores del anterior gobierno que no se diferenciaba en nada del actual en el marco de la represión contra los trabajadores y pueblos originarios. Y desde aquí les decimos que nuestros desaparecidos no caben en vuestras urnas.

Argentina vuelve a pasar por tiempos oscuros, como la Década Infame o como la última dictadura militar, el terrorismo de Estado sigue diciendo presente aún en “democracia”. Como Penina, Miguel Arcangel Roscigna y Juan Antonio Morán en los años 30′ tras la dictadura fascista de Uriburu. Como los hermanos Tello, Elsa Martinez de Resistencia Libertaria y todas aquellas que fueron desaparecidas por resistir a la dictadura liberal de la junta militar encabezada por Videla en los años 70. Vuelven a Argentina los desaparecidos por las fuerzas represivas del Estado otra vez, cuando se dijo “Nunca Más”.

Nosotros, anarquistas en lucha armada contra el fascismo del Estado turco y el ISIS, expresamos nuestra plena solidaridad al pueblo mapuche y nos sumamos a sus reclamos territoriales históricos y su derecho legítimo a la autodeterminación y la autonomía. Hacemos un paralelismo en su lucha con el pueblo kurdo que también fue y es oprimido por los Estados turco, sirio, iraní e iraquí pero sin embargo, siguen en resistencia contra la opresión. Lo mismo sucede con los pueblos originarios del sur de Sudamérica que son oprimidos por los Estados argentino y chileno.

Desde aquí, desde la ciudad de Raqqa en Siria, nosotras, humildes anarquistas combatiendo contra el fascismo del Daesh (Estado Islámico) enviamos nuestro mensaje de amor y solidaridad para la familia de Santiago, sus amigas y todas aquellas que lo conocieron y hoy sufren la angustia y el dolor de no saber donde tienen a su ser querido. Desde aquí también le preguntamos al Estado terrorista argentino, ¿Dónde está Santiago Maldonado? Basta ya de encubrir a los represores y de eximirse de culpa. El Estado es responsable. Enviamos este mensaje al mundo para que sepa que el Estado terrorista argentino desaparece luchadores. Con vida se lo llevaron, con vida lo queremos. Aparición con vida de Santiago Maldonado. No matarán nuestra solidaridad, viva la lucha del pueblo mapuche. Victoria a la lucha de las anarquistas en Sudamérica. A las barricadas. ¡No pasarán! IRPGF. 

 

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