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ARTÍCULO I


oscuridad


 I.
El inicio de la investigación

¿Alguna vez se preguntaron cómo empiezan las historias?

Esta historia empieza cuando estoy parado sobre la vereda, frente a una vieja casa del barrio.

Me pregunto por qué el tiempo pasa pero algunas situaciones nunca cambian.

Aquí siempre existieron estos antros de explotación de mujeres. Y los grupos delictivos que tienen lazos con la trata de personas modifican sus ritmos de actividades a medida que los agentes federales se mueven.

Los vecinos, que  han vivido en estas calles durante años, crecieron observando a las dominicanas, paraguayas y argentinas que solo veían la luz del día para ir al mercado chino. Luego, volvían a esos caserones lujuriosos del Diablo que siempre lucen oscuros y desolados.

Estacioné mi moto a varios metros de distancia. Y –desde la vereda- ahora puedo notar la ventana de un cuarto del segundo piso. Iluminado por una luz roja. Cortinas blancas y la persiana de madera.

Mientras miro, pienso que las desaparecen para que sean tus putas.

Algunos minutos después, marco en el teléfono desde un viejo locutorio.

4896-4437.

-¿Hola?
-Buenas noches.
-¿Cómo estás, amor?
-Todo bien.
-…
-…
-Si…
-Te llamo por el volante que está en la calle.
-Sí. Estoy en Belgrano. ¿Te queda bien?
-Sí.
-Bueno…te cuento…la media hora sale $400 y la hora $700.
-Sí.
-¿Te doy la dirección?
-Dale…
-Vuelta de Obligado 2612.
-¿Estás vos sola o hay mujeres para elegir?
-Hay para elegir.


 II.
Oferta en las calles

Camino por las calles de Belgrano y veo que dos hombres con mal aspecto,  rengos, empapelan la avenida Cabildo con promociones de antros de explotación sexual.

Esos panfletos pegados en persianas, puertas y tachos de basura están allí todo el día. A toda hora.

Tras la sanción de la ley de trata de personas y luego de varios allanamientos realizados por la Justicia, los criminales dedicados a este delito permanecieron algunos años tomando precauciones especiales en la zona.

Pero la realidad indica que estos delincuentes nunca dejaron de llevar adelante sus delitos en Belgrano, pese a que fueron golpeados por las fuerzas federales en algunos casos. Así como también fueron protegidos por las fuerzas de seguridad en un público escándalo de corrupción.

Hoy, ante los ojos de los agentes de civil de la Policía de la Ciudad que recorren estas calles, la promoción de esclavas sexuales vuelve a decorar todas las persianas del barrio, a plena luz del día; durante la mañana, la tarde, la noche.

Nos piden que naturalicemos el sometimiento de esas mujeres que no pueden liberarse de los proxenetas, porque llevan el espíritu quebrado.

En cierto punto, siento que regresamos a la década pasada, cuando yo era un adolescente y podía observar cómo los delitos de trata y explotación todavía eran aceptados en gran parte de la Capital Federal.

Mientras tanto, durante aquellos años pasados, las mujeres de las provincias –junto a las dominicanas y paraguayas- eran ofrecidas en cabarets clandestinos y puntos de explotación de personas ubicados, por ejemplo, en las calles  Federico Lacroze, Teodoro García y José Hernández.


III.
Pensar en una denuncia periodística

Vuelta de Obligado 2612.

La noche de un día cualquiera. Espero que suceda algo diferente, que un patrullero frene a buscar su coima en la esquina del prostíbulo.

Me siento sobre el escalón de una puerta y enciendo un cigarro.

No sucede nada.

Una mujer de 20 años pasa fumando un porro mientras pasea al perro.

Termino el cigarro, y observo por primera vez una puerta ubicada sobre la calle Roosvelt. Exactamente a la vuelta del cabaret.

Luce sospechosa.

Intuyo que puede conectarse por dentro –como un viejo conventillo- con el antro que estoy investigando.

Franklin Roosvelt 2317.

Busco datos.

No hay sorpresas: esta segunda casa que luce sospechosa –a la vuelta del primer prostíbulo- también aparece vinculada con el teléfono impreso en los volantes de antros de explotación sexual: 4781-1752. 

Por teléfono, también aclaran que no hay una sola mujer sino que, por el contrario, hay “varias para elegir”.

¿Cuánto cuesta el alquiler de dos enormes caserones en Belgrano?

¿Quién puede pagar esa inversión para montar dos prostíbulos adonde se ofrecen mujeres como esclavas por hora?


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Volantes de oferta de los prostíbulos en Belgrano

IV.
Avenida Cabildo

Decido buscar datos acerca de un tercer número que se promociona por estos días en los volantes de oferta de prostíbulos de este barrio porteño.

4787-5136.

Corresponde a un departamento ubicado en la avenida Cabildo, puntualmente en la altura 2648. 

Llamó por teléfono y compruebo que allí también venden mujeres por hora.

¿Comprenden los lectores que en estos antros se quiebra la voluntad de mujeres vulnerables para ingresarlas en el sistema prostibulario? Al menos 500 personas habrían caído en redes de trata en los últimos dos años.

Meto la mano en el bolsillo de mi pantalón.  Allí tengo una lista con diez teléfonos de al menos seis antros de explotación de mujeres, todos ubicados –exclusivamente– en este barrio.

Subo a mi motocicleta y manejo hasta los monoblocks.

Al llegar, enciendo un cigarrillo en el estacionamiento y observo como el amanecer gana las calles.


V.
Clausuras

Durante mi adolescencia -en la década pasada- pude notar que los cabarets eran habilitados como bares. Algunos ni siquiera estaban habilitados. Funcionaban igual.

Estos sitios eran promovidos en la vía pública y naturalizados abiertamente. Los hombres concurrían a tomar cervezas como lo harían en un bar normal.

Pero estos antros contaban con habitaciones para concretar los “pases”, como le llaman en la jerga al sexo con dinero de por medio. Yo lo llamo violación encubierta.

Lo que puedo decir es que la trata de personas era un delito completamente extendido durante aquellos años en Recoleta, Palermo, Belgrano, Saavedra, Olivos. Con el tiempo y el trabajo de la Justicia, algunos de esos lugares fueron clausurados o allanados.

Sin embargo –mientras en algunos barrios los viejos prostíbulos de la mafia actualmente lucen derrumbados- en Belgrano este delito no ha cesado. Sino que se expande nuevamente.

Algunos antros de explotación de Belgrano atienden –sorprendentemente- con la faja de clausura pegada en la puerta.

¿Quién debe dar explicaciones?

Si la búsqueda de centros de explotación sexual sobre este barrio se extiende a directorios digitales, las posibilidades de contratar mujeres por hora se vuelven casi infinitas.

Pienso que las personas que estoy investigando, estas mafias, son complicadas.

¿Alguna vez se preguntaron cómo empiezan las historias?

Esta historia empieza cuando estoy parado sobre la vereda, frente a una vieja casa del barrio.


VI.
Riesgos

Observo el prostíbulo que tiene un acceso por la calle Vuelta de Obligado, y también –aparentemente- cuenta con un ingreso por la calle Roosvelt. También pienso en la posibilidad de que sean dos prostíbulos.

Una de las ventanas está un poco abierta, en el segundo piso. Son tres o cuatro habitaciones, solo en la planta superior.

La vieja cortina marchita y gris se mueve atrapada por una puerta de madera.

Un hombre nervioso estacionó enfrente y se incomoda por mi presencia.

Yo fumo en un banco de cemento muy bonito, que está ubicado en el acceso de un moderno edificio, frente al antro.

Miro hacia otro lado.

El hombre sigue nervioso.

Pienso en lo aburridas que pueden resultar las coberturas periodísticas.

Por seguridad, avisé a mi familia que investigo esta red de explotación. Ellos me han pedido que no ingrese a los domicilios con una cámara oculta, y por eso no lo haré.

Entonces, en esta primera etapa de investigación, prefiero recopilar más datos digitales.

¿Les sorprende que este antro de la calle Vuelta de Obligado, que albergaría dos prostíbulos, esté ubicado a muy pocos metros de una comisaría?


VII.
Foros digitales

No puedo evitar pensar que esta denuncia, al igual que otras, permanecerá prácticamente desoída. Sin embargo, aún siento la necesidad de narrar la historia y escribir una crónica.

La búsqueda de información sobre estos dos caserones sospechosos en la intersección de la calle Roosvelt y Vuelta de Obligado me lleva –tras un largo camino a través de diferentes publicaciones- hasta algunos relatos específicos de foros especializados en prostitución.

Para resumir: estos son portales digitales adonde los “clientes”/prostituyentes comparten sus comentarios sobre diferentes lugares. Narran experiencias. Entre los sitios descritos por esta audiencia aparecen algunos antros de explotación sexual.

¿Cuál es la diferencia entre una mujer que ejerce la prostitución en su departamento privado por su propia cuenta y las mujeres que son explotadas en antros junto a otras víctimas a cambio de ínfimas sumas de dinero?

Simple.

En el segundo caso, hay alguien que lucra con los cuerpos de las mujeres que son vendidas como esclavas sexuales.

No tardo mucho tiempo en confirmar que podría ser un grupo criminal.

Leo en la pantalla de la computadora, mientras bebo un café en un bar, y aparecen datos específicos.

A esta altura, las dudas se disipan. Hay certezas periodísticas:

1-En la calle Vuelta de Obligado funciona un prostíbulo adonde hay “mujeres para elegir”, según ellos mismos confirman en los llamados telefónicos.

2-Sobre la calle Roosvelt hay otro prostíbulo, que podría estar conectado con el primero. Y, aquí, el dato nuevo. Este segundo prostíbulo aparece extensamente reseñado en los foros especializados en prostitución.

Al respecto, un usuario del foro “EscortsXP” –por ejemplo- detalló en 2015: “Llegué a las nueve de la noche. De terror. Había solo una chica. Las demás dormían. El lugar es un tugurio”.  

Otro usuario –en un comentario de 2013- dijo acerca del antro de Roosvelt: “Había dos chicas disponibles. Ambas se presentaron a trabajar abrigadas, porque hacía frío en el lugar (SIC)”.

Un tercer prostituyente y usuario del foro–en 2010- explicó sobre este prostíbulo: “Atravesando un patrio llegamos a una habitación, adonde apenas entraba una cama individual. Ni una silla para apoyar la ropa, ni un tacho de basura. Nada”.

Actualmente, este lugar de explotación de personas sigue funcionando.

¿Por qué?


VIII.
Llamados

Levanto un panfleto de oferta sexual sobre la calle Mendoza. Siempre dentro del barrio de Belgrano.

Llamo desde un locutorio. 4781-5055.

Del otro lado, atiende una mujer peruana. Este sitio cuenta con tres líneas telefónicas y con una recepcionista.

-¿Hola?
-Hola. 
-Te cuento, amor. Estamos en la calle Vidal 2189. Único timbre. 
-¿Cuántas mujeres hay para elegir? 
-Hay varias chicas, amor. 


IX.
Vestigios

Salgo del locutorio y enciendo un cigarro Marlboro que compré suelto -por cinco pesos- en el kiosco de la esquina.

Miro los volantes que promocionan los prostíbulos.

Hay cientos.

En el piso, en las paredes. Alguien invirtió dinero en tantas promociones.

Sigo con la vista una larga hilera de panfletos pegados en un poste de luz. Mis ojos se posan por un minuto en el balcón de una casa. La ventana del baño esta tapiada con ladrillos. Mendoza 2478. 

Mientras yo desarrollaba esta investigación, allí funcionaba un prostíbulo. Puede que aún funcione. Puede que no.

El dato concreto que puedo confirmar sobre este antro es que operaba aún con la faja de clausura en su puerta, y que allí había al menos tres mujeres en situaciones de prostitución.

Este antro -a su vez- fue denunciado también en 2013 por la ONG Esclavitud Cero.


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Oferta digital de un antro ubicado en la calle Pedraza

X.
Zona difícil

El 20 de enero de 2017, la Justicia confirmó el procesamiento para tres suboficiales, un subcomisario y un comisario de la comisaría 51 por asociación ilícita y encubrimiento.

Los acusan de brindar protección a un prostíbulo ubicado en La Pampa 678, en el barrio porteño de Belgrano.

Un informe oficial del Ministerio Público Fiscal sobre este caso indica que los agentes habían decidido “evitar el inicio de investigaciones pese a las evidencias de que en dicho lugar se ofrecían servicios sexuales a cambio de dinero”.


XI.
Mapa


XII. 
¿Independencia?

Uno de estos antros de explotación sexual está ubicado en la intersección de las calles Pedraza y Ciudad de la Paz.

No pude obtener la dirección exacta porque las recepcionistas solo habilitan el timbre cuando el cliente/prostituyente está en la esquina del lugar, y listo para ingresar.

Sin embargo, pude comprobar que muchas de las mujeres que están en este antro son ofrecidas a través del sitio https://www.legalmentesexy.com/ y del teléfono 15-2728-9992, entre otros números.

Al realizar una búsqueda digital con estos datos, encuentro nuevamente un “cliente” que escribió una reseña sobre este antro en el foro “EscortsXP“, un sitio web adonde quienes asisten a los prostíbulos recomiendan mujeres y lugares. Allí, en julio de 2017, una persona escribió: Las mujeres en este lugar no son independientes“.

Según pude comprobar a través de un llamado telefónico, las tarifas para alquilar mujeres en este prostíbulo comienzan en $1100 pesos. De acuerdo a los datos recabados, al menos cuatro mujeres están en situación de prostitución en el antro.

Un segundo usuario del foro “EscortsXP” detalló en agosto de 2017: “Me dieron la dirección ‘posta’ cuando llegué a los alrededores del lugar”. Además, este usuario detalló que durante la noche, puntualmente a las 20 horas, se realiza “un cambio de turno”, en el que algunas mujeres salen del lugar, y otras llegan.


XIII.
Olazábal

Uno de estos antros de explotación sexual -ubicado en el mapa anterior- funciona también hace años en la intersección de las calles Olazábal y Amenabar. Este prostíbulo recibía clientes con la faja de clausura recientemente arrancada de la puerta.

Como dije antes, esta investigación se extendió durante varios meses y puede ser que -en ese lapso de tiempo- alguno de los prostíbulos haya cerrado.

Frente a este lugar, funciona un restaurante peruano. Pedí un plato de ceviche y una gaseosa. Me senté junto a la ventana para poder observar el lugar. Algunos hombres entran, algunas mujeres salen. Nada extraño en un cabaret.

Mientras observo los movimientos, reviso algunos comentarios sobre el prostíbulo publicados en el sitio “EscortsXP“. Allí, un usuario escribió en agosto de 2012: “Este lugar es lo más parecido a un aguantadero, la “840” [NdR: sinónimo de proxeneta] me llevó a un dormitorio pequeño con puerta corrediza. Me presentó a varias chicas”. 

Aquí, cabe una aclaración: aparentemente, también funcionaría un segundo prostíbulo en la intersección de las calles Olazábal y Ciudad de la Paz. Puntualmente en Olazábal 2510. 

Alguno de estos dos antros ubicados sobre la misma calle (y a una cuadra de distancia) se anuncia a través del sitio https://www.olazabaltop.com/, adonde ofrecen más de diez mujeres -por ejemplo- con el número telefónico 15-6351-3197.


XIV. 
Final

Al finalizar la recolección de datos y la redacción de esta crónica, presentaré  el contenido de la investigación en la línea telefónica dispuesta por el Ministerio Público Fiscal y el Ministerio de Justicia para denunciar antros de explotación sexual de mujeres y potenciales redes de trata de personas.


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Un antro de la calle Olazábal publica ofertas con más de diez mujeres diferentes y varios teléfonos de contacto

ARTÍCULO II


Argentina: abusadores y acosadores sexuales filman y publican 300 videos atacando mujeres

Esta nueva investigación periodística revela la existencia de dos archivos digitales – de acceso libre- en los que decenas de criminales argentinos publican sus propios videos cometiendo abusos y acosos sexuales, con el objetivo de promover la violencia de género y el temor en las calles. 

Por Belisario Sangiorgio Trogliero

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Criminales argentinos encontraron dos refugios digitales. Allí, publicaron más de 300 videos de abusos sexuales -cometidos por ellos mismos- con el objetivo de incitar  nuevos ataques contra las mujeres en las calles del país. Durante al menos tres años, violadores y abusadores contaron con estas zonas ocultas de interacción anónima y delincuencial. Hasta hoy.

Tanto el sitio XVideos como el sitio XHamster albergaban –al cierre de esta edición- perfiles de criminales argentinos que graban, difunden y comentan videos de acosos y abusos cometidos en diferentes ciudades, pero principalmente de Buenos Aires.

Las imágenes son claras.

Es posible observar cómo los abusadores recorren transportes públicos y recitales –con la cámara del smartphone activada- para dejar un registro audiovisual del momento en el que logran manosear a una mujer, eyacular sobre una víctima que viaja distraída en el ómnibus, o mirar debajo de la pollera de una menor de edad.

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Una de las fotos, entre las pruebas de esta denuncia

La intención vertebral de esta crónica es que algún funcionario judicial, político o policial recoja los datos que aquí serán vertidos para iniciar una investigación, solicitar información a los sitios web, y determinar quiénes son estas personas que –impunemente- asedian a las mujeres y difunden los videos.

Al respecto, cabe decir que estos criminales tienen dos temores, un objetivo y una estrategia.

En primer lugar –a través de los comentarios en los videos- es posible inferir que a estos abusadores los aterra ser linchados por una multitud, y también sienten un temor paralizante por la condena que impone la justicia carcelaria a quienes ultrajan mujeres.

Su objetivo es claro y está fuera de cualquier debate: estos criminales intentan promover la violencia de género y los ataques en las calles. 

Por último, es necesario también destacar que su estrategia es burda, y por eso efectiva. Los delincuentes ocultan los videos de los abusos tras palabras (etiquetas/categorías/tags) específicas, que alejan el material audiovisual de las búsquedas tradicionales de sitios pornográficos. De esta forma, crean un “no lugar” adonde pueden difundir –libremente- su material audiovisual y sus discursos denigrantes contra la mujer.

En estos reductos creados a través de etiquetas puntuales –mientras los sitios pornográficos reciben un casi incontrolable flujo de usuarios y material- los delincuentes publican sus delitos. La masividad los ampara.

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Acosador persigue a una mujer en el subte de Buenos Aires

Así, al ingresar en los buscadores de los portales XVideos y de XHamster frases como “encoxada argentina”, “groping argentina”, “arrimón argentina”, “touch if you can argentina”, “preguntando calles argentina”, “dick flash argentina”, “sleeping argentina”, “dormida argentina”, “upi argentina” y “upskirt argentina”, podrán notar cómo aparecen inmediatamente imágenes tan impactantes como dolorosas.

Los videos registrados en Argentina –que son más de 300- van desde un vil extremo hasta el otro, siempre dentro del mismo marco delictivo.

Algunos abusos fueron grabados en las calles, y es posible detectar las zonas por el entorno: colores del subte, escaleras, estructura de los ómnibus, avenidas referenciales.

Sobre los ataques grabados en las calles, también las tipificaciones delictivas son variadas. Algunos pervertidos se filman cometiendo actos de exhibicionismo, otros acosan, otros tocan. Todos vulneran derechos.

A su vez, muchos acosos y abusos fueron grabados en la intimidad de los hogares. Por ejemplo, aquellos cometidos contra novias/esposas/primas/sobrinas que dormían o se bañaban desprevenidamente. 

Algunos datos concretos

-El usuario ‘Sickprvrt’ del sitio XHamster utilizó su cuenta por última vez el 29 de enero de 2018, y el perfil acumula 12,645 visitas. Durante los últimos años, publicó 24 videos cometiendo abusos en las calles argentinas contra mujeres de diferentes edades, una de ellas menor. En uno de estos videos, titulado “Culo de colegiala – Argentina”, seis personas lo felicitan en los comentarios por difundir las imágenes. En el muro de su perfil, él responde los halagos: “Gracias. Es cuestión de sacar el celular y filmar”.

-El usuario ‘Lucho91Arg’ del sitio XHamster publicó un video –hace 11 meses- adonde persigue y graba a una mujer desprevenida en la línea A del subterráneo de Buenos Aires. Estas imágenes fueron vistas 14 mil veces.

-El usuario ‘Juanmayvos’ del sitio XHamster recibió más de 10 mil visualizaciones de perfil. Él publicó sus propios videos, cometiendo 8 abusos sexuales en Capital Federal.

-El usuario “Fercho302” del sitio XHamster publicó 12 videos acosando mujeres en las calles de Buenos Aires.

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Foto, lado derecho: “Eyaculé encima de una mujer y filmé su cara”

-El usuario “Matmaister” del sitio XHamster –cuyo perfil fue visto 1202 veces- publicó cuatro videos cometiendo abusos sexuales y, según él mismo detalló, todos fueron en Buenos Aires.

-Más de 20 mil reproducciones generó un video de un abuso deshonesto, cuyo título es “Tocando culos en el tren Sarmiento”, publicado en el sitio XHamster por el usuario “Culoadicto”.

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Abuso sexual en el Ferrocarril Roca

-En el sitio XHamster, el usuario “Nicoadicto” ha publicado 237 videos. En más de 150, él aparece cometiendo delitos sexuales en las calles Argentinas: acosa mujeres, las graba, a veces intenta tocarlas y –en la mayoría de las ocasiones- eyacula sobre ellas. Sus videos fueron vistos más de 89 mil veces en total. En una larga cadena de felicitaciones de otros abusadores, “Nicoadicto” aclara que –para él- “es un honor” atacar damas en las calles.

-El usuario “LasmejoresnenasArg” del sitio XHamster publicó un video en el que es posible ver cómo camina con el pene fuera de su pantalón en un concierto/discoteca, y luego abusa de una joven. Las imágenes tuvieron más de 42 mil visitas.

-El usuario “Maxinar” del sitio “XHamster” –que aparentemente subiría sus registros audiovisuales desde Córdoba- publicó 11 videos cometiendo abuso o acoso sexual. En 8 –según el mismo asegura en su perfil- las víctimas son menores de edad. Uno de sus comentaristas, al pie de las imágenes, dice: “A esas hay que meterles el dedo, de una”.

-El usuario “TormatoArg” del sitio “XHamster” publicó 58 videos cometiendo abusos contra mujeres en las calles de Buenos Aires. Su perfil fue visitado más de 30 mil veces.

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Más pruebas de los abusos grabados

-En el sitio XVideos, el usuario “Gabb2015”, que se identifica como argentino, publica dos videos: uno de abuso y uno de acoso; en el subterráneo de Buenos Aires y en el tren Roca, respectivamente. Ambos videos fueron vistos –en total- dos millones de veces.

-El perfil “Argentinasvideos” del sitio XVideos cuenta con más de 3.460 suscriptores. Uno de sus registros audiovisuales más largos dura 13 minutos: allí, un hombre, con el celular en la mano, graba, persigue y manosea a una mujer que intenta escapar por las calles de Buenos Aires. El título de este video es “Tocando y manoseando en público”. Este mismo usuario merece una mención aparte, porque tiene tres videos titulados “Nena argentina arrimada en concierto” en los que un manosea a una menor durante un recital en Mar del Plata.

-El usuario “Yeies” de XVideos operaría en la zona sur del conurbano, se filmó cometiendo dos abusos en Argentina, y subió sus videos. Recibió casi 200 mil muestras digitales de gratitud y agradecimiento de otros acosadores de Sudamérica.

-El usuario “GuGu1973” del sitio XVideos publicó 12 videos acosando mujeres desprevenidas en las calles. Por ejemplo: uno de los videos, grabado en el barrio de Once, tiene claramente como víctima a una menor de edad, y fue reproducido al menos 253 mil veces.


ARTÍCULO III


Los invisibles y las democracias

“No ser representado es, en efecto, ser un invisible en la esfera pública; que los problemas de su vida no sean tenidos en cuenta y discutidos” – Pierre Rosanvallon.


Por Belisario Sangiorgio

Los humanos invisibles de las democracias constituyen grupos enormes, grupos móviles, cambiantes, que nacen y se disuelven en el tenso fragor de las pujas electorales; los humanos invisibles de las democracias constituyen ghettos que pueden ser físicos pero también ideológicos, y que –aún atravesados en su heterogeneidad interna por el sufragio universal- ocupan en este mundo rincones macabros adonde la luz de la libertad no llega completa ni para encender la participación social cotidiana, ni para emancipar a nadie, ni para guiar decisiones ciudadanas orientadas al desarrollo individual, al desarrollo colectivo o –mucho menos- a la superación intelectual.

Sobre las garantías –o la falta de garantías- que la democracia ofrece (como régimen político, como sistema, como realidad humana) a la población en general, y a los invisibles en particular,  Raymond Aron explica en su texto Introducción a la filosofía política: “El sistema de competición electoral no implica la seguridad de las personas, es decir: que la participación en la competición electoral no entraña necesariamente el respeto por los derechos personales del conjunto de la sociedad”. La democracia y una total desigualdad social pueden –según Araon- coexistir normalmente.

Al explicar por qué actualmente las elecciones poseen una capacidad notablemente disminuida de representación, Pierre Rosanvallon escribió: “El individuo-historia, necesariamente singular, se ha superpuesto así al individuo-condición, más bien identificado de manera estable con un grupo constituido en torno de una característica central. […] No es tanto la designación de un representante lo que se vuelve necesario en este caso, sino la consideración de las experiencias y las situaciones vividas […] Una sociedad con déficit de representación de sí misma oscila, en efecto, entre la pasividad y el miedo”.

Hablamos aquí –ni más ni menos- sobre las frustraciones y muertes que encuentran sus causas en las democracias inacabadas, que encuentran sus causas en la “entropía democrática”, en la ausencia de ciudadanía, en la falta de deliberación pública, en la falta de control sobre los representantes: hablamos de los invisibles, de los cadáveres del odio en Rusia, también de las municiones paramilitares en las cabezas de los opositores venezolanos y nicaragüenses; hablamos de los religiosos que son segregados y se convierten en terroristas religiosos en Europa y Estados Unidos, hablamos de las víctimas de estos terroristas; aquí hablamos de los cadáveres que cuelgan de los puentes del narcoestado mexicano y de los sicarios políticos de los cárteles; hablamos aquí –en definitiva- de los invisibles y sus inacabadas existencias.

Rosanvallon, al analizar los defectos de la democracia de autorización, escribió: “Para los ciudadanos, la falta de democracia significa no ser escuchados, ver que las decisiones se toman sin consulta, que los ministros no cumplen responsabilidades, que los dirigentes mienten con impunidad, o constatar que la corrupción abunda. […] En la época del predominio del Poder Ejecutivo, la clave de la democracia reside en las condiciones de control de este último por parte de la sociedad”. Según Rosanvallon, la construcción de una democracia de confianza y de una democracia de apropiación son las dos claves del progreso democrático en nuestra época, la presidencial-gobernante. Sin embargo, destaca que los principios regentes en ambas –es decir, principios de buen gobierno- deben ser aplicados por todas las personas comprendidas en esa línea imaginaria que une al primero con el último ciudadano.

Así, el texto Las democracias del Siglo XXI nos indica que  llegaremos a la participación real de los invisibles tras una nueva revolución que nos posicione en una democracia poselectoral, adonde se instauren –entre otros principios- la integridad y la parresía: “Nuestros regímenes pueden llamarse democráticos, pero aún así no somos gobernados democráticamente. Este es el gran hiato que alimenta el desencanto y el desconcierto contemporáneos”.

Actualmente, según Rosanvallon, la palabra mayoría carece del valor simbólico que poseía, y la palabra pueblo es el plural de minoría, entendiendo al pueblo ya no como una masa homogénea sino como “una suma de situaciones específicas”. Y las situaciones específicas de los invisibles son aquellas que las fallas de la representación y de la legitimación de poderes de la democracia dejan fuera de todo debate. “La democracia no puede vivir si los hombres y las mujeres no se reconocen como son para formar un mundo común”, escribió Rosanvallon.

¿Es libre una persona cuyos intereses no se ven reflejados en el ejercicio electoral ni en el simple y derruido proceso de “nominación” y “validación” de  gobernantes? En su texto Teoría general de la política, Norberto Bobbio cita a John Stuart Mil: “Mientras la autocracia necesita de ciudadanos pasivos, la democracia sobrevive solo si puede contar con un número cada vez mayor de ciudadanos activos”.

Pero, actualmente, la crisis de representación, entre otras cosas, aleja completamente a estos ciudadanos activos de la conciencia del compromiso con el sufragio y la competencia pacífica por el poder, que los impulsa –al menos y hasta ahora- a las urnas en los comicios en electorales.

Raymond Araon explica respecto de los invisibles que la democracia “respeta, al menos, determinadas minorías”.  En este sentido, agrega que “un sistema de democracia que funciona no asegura a los individuos garantías absolutas contra todos los excesos del poder, pues siempre existen los excesos del poder, pero asegura más garantías contra los excesos de poder que cualquier otro régimen”.

Me atrevo a decir, entonces, que en América Latina los invisibles no sólo son las minorías ignoradas, sino también las víctimas de la violencia institucional, del delito organizado con connivencia estatal.

Por último, en relación a los invisibles, Araon señala que “el sistema de competición electoral está en la línea de una evolución que tiende al crecimiento de las garantías que reclaman los gobernados a los gobernantes, o más aún, a la sustitución progresiva de los representantes de los gobernados por un poder ejecutivo de origen diferente”.

Y al analizar los tres significados (enumerados por Araon) que la palabra libertad tiene en la competencia electoral, no puedo evitar pensar en la certeza de que en mi país –por ejemplo- es inmensa la cantidad de invisibles limitados. Quiero decir: son los marginados, los olvidados, libres políticamente porque asisten a las urnas, pero no están protegidos contra la arbitrariedad de los que detentan el poder y mucho menos son libres para realizarse en la vida social, sobre todo por las fuertes fronteras que el capitalismo extorsivo impone a los trabajadores de los barrios obreros.


ARTÍCULO IV


El karateca y la tortura

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Crédito foto: AFP

“Las principales técnicas coercitivas son los arrestos, las detenciones, las privaciones de estímulos sensoriales, el miedo, el pánico, la sugestión, la hipnosis y las drogas”. 

Manuales de contrainteligencia de los EEUU, desclasificados en 1996.


Cuando ingresó en el calabozo, un miembro de la Guardia Nacional de Venezuela apoyó el cañón de una ametralladora contra su estómago. El karateca pensó que allí, en la oscuridad de esa celda inmunda, podrían violarlo y luego ejecutarlo con un tiro en la frente. Algunas horas antes, aquel 21 de febrero de 2014, seis agentes policiales lo capturaron en tres motos mientras caminaba rumbo a su hogar luego de protestar en las calles contra las políticas económicas y sociales impulsadas por el gobierno del dictador Nicolás Maduro.  

“Si estás seguro de tu porte, y de los motivos por los que estás protestando, sabes cómo te vas a comportar en caso de que te agarren. Durante el proceso de detención, golpes y torturas, siempre me mantuve en un estado de observador. No en un estado analítico, sino pensando en frío. Al pasar por situaciones así,  una persona puede quedar trastornada fácilmente. Me dolieron los golpes. Pero la adrenalina es impresionante”, dice Daniel Quintero, en un bar de Buenos Aires, Argentina, adonde tuvo que exiliarse para esquivar una falsa acusación por terrorismo que podría encerrarlo durante 14 años en una prisión federal.

Sobre aquella jornada que transformó su vida, una jornada en la que lo torturaron con objetos ardientes hasta producirle quemaduras de segundo grado, Quintero recuerda: “En ese calabozo del Comando Antiextorsión y Secuestro, estuve parado con los tobillos juntos y la mano izquierda tocando mis pies, mientras tenía la mano derecha esposada a un tubo. Fueron nueve horas con el pecho pegado a mis rodillas. Ellos sabían que yo practicaba karate. Cuando terminó la sesión de tortura y de terror psicológico, yo estaba en calzoncillos. Y un militar de 17 o 18 años -que antes me había apuntado en la entrepierna con la ametralladora- se acercó para preguntarme qué técnicas les enseñaba a mis alumnos de artes marciales”.

“Ese joven militar vio algo en mí, algo le interesó. Tal vez mi resistencia. Entonces, le expliqué conceptos sobre potencia, reacción y musculatura. Esas cosas lo alimentaban. Sus ojos brillaban. Porque en la Guardia Nacional no tienen ese crecimiento filosófico e ideológico que tienen quienes practican artes marciales. Yo me fui de allí pensando que las personas que me torturaron son víctimas del poder sin darse cuenta. Actualmente, cuatro años después de aquella noche, aún saco conclusiones”, explica Daniel.

La vida en Argentina

Definitivamente, ya quedaron atrás los días en que, junto a su padre, Daniel administraban tres escuelas de artes marciales en Venezuela.

Ahora, el karateca ya tiene 25 años y vive junto a su novia en un pequeño departamento. Tuvo que salir de Venezuela desde un aeropuerto provincial, porque las pistas de aterrizajes de Caracas estaban militarizadas y sus abogados le advirtieron que podía ser capturado nuevamente.  Actualmente trabaja como cocinero en un restaurante vietnamita del barrio porteño de San Telmo. La entrevista se extiende demasiado y su jefe lo llama desde el mostrador para que comience a preparar algunos platos que los clientes esperan.

Sin embargo, Daniel lo ignora. Y habla: “Día a día, sigo aprendiendo de lo que sucedió. No quedó atrás. Tampoco me persigue, pero lo tengo presente. Por algún motivo estoy aquí, por algún motivo sucedió aquello. Para mí es un rompecabezas. Lo interesante de la vida es verlo así, porque obtienes resultados. Por ejemplo, luego de las torturas, estuve encerrado en un calabozo con atracadores y violadores. No he encontrado la palabra para definir esta experiencia. Pero lo que pienso es cálido. Aprendí a ponerme en el lugar de otros. Yo veo cada cosa en mi vida como aprendizaje. Recuerdo que los guardias decían que Barack Obama me enviaba dólares para que yo saliera a protestar; decían que iban a extorsionarme para que entregue información. Ellos tenían muchas justificaciones estúpidas, y nosotros teníamos muchos motivos para salir a las calles”.

*Texto escrito por Belisario Sangiorgio

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